A menudo parece que la llegada del otoño coincide con una bajada del ánimo en general, aumento de la fatiga o las pocas ganas de socialización. El otoño, además de provocar un cambio en el paisaje, tiene efectos en nuestro día a día que impactan directamente a nuestra salud mental ya que disminuyen las horas de luz natural.

Realizar ejercicio

Un estudio de la universidad de Georgia muestra que las personas activas que practican deporte regularmente son mucho más enérgicas y se sienten de manera general menos cansadas que las personas sedentarias, aún realizando más actividades. Además, si se combina la práctica de ejercicio con la socialización, se evita simultáneamente la tendencia al aislamiento que provoca la llegada de bajas temperaturas. Los deportes en equipo son un aliado a la hora de liberar un gran número de endorfinas que hacen que el sujeto se vea reconfortado.

Cuidar tu alimentación

La alimentación es un elemento fundamental a la hora de mantener una mente y cuerpo sanos. El otoño coincide con la llegada de alimentos que ayudan a bajar el colesterol y son beneficiosos para el cerebro como las nueces, los higos o las manzanas. Además, podemos  cuidar nuestra alimentación haciendo nosotras recetas con Actimel que contienen propiedades beneficiosas para la salud como avala un estudio realizado por científicos españoles.

Beber la cantidad de agua necesaria

La deshidratación puede causar sensación de fatiga general y reducción de volumen de la sangre. Por lo tanto se reduce la velocidad a la que los nutrientes llegan al cuerpo y el oxígeno al cerebro, y eso puede causar decaimiento general.

Descansar lo suficiente

En verano nos notamos con una mayor cantidad de energía y con más ganas de aprovechar cada momento, de modo que no tenemos la necesidad de dormir las mismas horas. Sin embargo con la entrada de otoño, levantarse por las mañanas cada vez cuesta más, por ello lo más apropiado es descansar por las noches nuestras ocho horas. Las siestas si bien son un buen aliado del reposo, no deben realizarse en exceso, ya que pueden romper nuestro ritmo del día y al mismo tiempo representar problemas de sueño por la noche.

Hacer actividades variadas

Siempre que esté en nuestras manos, es bueno procurar hacer actividades que nos alejen de nuestra rutina diaria. Es importante aprovechar los días libres para salir, comer fuera, pasear por nuevos lugares, etc. Cuanta más variedad introduzcamos en nuestras vidas, mejor podremos plantar cara a la fatídica depresión otoñal.

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